Retraso.

Otro año que olvido el cumpleaños del blog.

Por suerte es un compañero tan fiel que independientemente del tiempo transcurrido y el abandono al que lo he sometido, sigue aquí.

Guardando mis historias y aguardando por ellas.

Desde que tengo tuiter, el microbloggeo ha acolitado mucho. Eso de poder decir o fingir decir todo todo el tiempo es un aliciente.

Sin embargo, nada podrá compararse con la posibilidad de abrir el corazón ante un verdadero grupo de extraños que me leen y otros que quizás ya se han ido.

En fin, vendré más seguido...

Tengo nuevas historias que contar.

Besos.