Hace mucho tiempo...

Hace mucho tiempo me bastaba abrir la ventana de redacción y las ideas fluian por mis dedos sin desparpajo.

Ahora, ahora que no se quien soy, es tan dificil decidir qué escribir.

Bloqueo creo que le llaman algunas personas.

Yo lo llamo miedo.

Porque sé que el día que vuelva a escribir no podré determe.

No pararé de llorar.

Tengo miedo.


Retraso.

Otro año que olvido el cumpleaños del blog.

Por suerte es un compañero tan fiel que independientemente del tiempo transcurrido y el abandono al que lo he sometido, sigue aquí.

Guardando mis historias y aguardando por ellas.

Desde que tengo tuiter, el microbloggeo ha acolitado mucho. Eso de poder decir o fingir decir todo todo el tiempo es un aliciente.

Sin embargo, nada podrá compararse con la posibilidad de abrir el corazón ante un verdadero grupo de extraños que me leen y otros que quizás ya se han ido.

En fin, vendré más seguido...

Tengo nuevas historias que contar.

Besos.

No sé hacia donde voy.

No sé hacia donde voy, pero se que voy por buen camino.

Porque todos los días tengo la oportunidad de aprender algo, grande o pequeño, superficial o profundo.

Y ese amigos míos, es un privilegio de muchos que pocos aprovechan.

Dicen que hoy 20 de marzo es el día de la felicidad y he leído ideas bastante simples de lo que haría felices a algunas personas.

Y me pareció bastante patético, sin embargo, no dudo que un pequeño detalle (independientemente de cuanto dure) basta para ser felices, aunque sea un momento y tal vez eso es lo que cuenta.

Quizás yo pienso en un estado de felicidad un tanto más permanente que evidente, por eso no me conformo.

Nunca me conformaré.