golosinas para mi abuelito...

Mi abuelo murió el lunes... fue la noticia menos esperada, aún cuando estaba preparada para eso.

He notado que tiendo a evadir el dolor de la muerte de alguien hasta que inevitablemente debo enfrentarla.

En este caso, la confrontación se adelantó, en tan sólo tres días puedo ver que en verdad dejó su huella en mi vida y que mucho de lo que tengo se lo heredé a él.

En particular mi egoista gusto por las golosinas. Egoísta porque no me gusta compartirlas y él era así, pues si le llevabamos golosinas debíamos llevar doble, unas para compartir y unas sólo para él.

Que me compré hace poco un naipe para jugar con amigos y lo único que he hecho es jugar solitario, como alguna vez aprendí de el... y haciendo trampa como hacía él...

Recuerdo sus preguntas para probar mi conocimiento y la forma en la que sólo cuando él lo hacía no me molestaba, si no que le contestaba con toda la paciencia del mundo y con una sonrisa... como no haría con nadie más en el mundo.

Recuerdo lo poco que entendía lo que me decía la última vez que lo vi.. pero lo grato que resultaba sólo estar a su lado... o decirle abuelito, cuando entraba, cuando pasaba, cuando me lo encontraba caminando lento por el pasillo.

Recuerdo que en las mañanas con sus noventa y tantos encima iba a buscar la fruta para el desayuno, con su machete en la mano y su vida a cuestas.

La última vez que lo vi me pidió que hiciera algo absurdo y no lo hice porque si lo complacía él terminaría durmiendo en una bodega por puro capricho...carácterística que también heredé de él.. pero ahora, pensándolo mejor... tal vez debí hacerlo... por darle el puro gusto...


Fue un hombre como cualquier otro, con virtudes y defectos... y ambos precisamente fueron los que lo hicieron tan especial.

No hay nada que deba decirle y eso me da paz; porque sé que él descansará como le gustaba, con el radio bajo el toldo y una funda de caramelos o galletas a su lado.

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